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Ángel Di María se quedó en la Selección a disfrutar de las ovaciones

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Ángel Di María, genio y figura de la selección argentina que buscará el título de la Copa América 2024 (AP Foto/Paul Beaty) (Paul Beaty/)

Di María se quedó en la Selección a disfrutar de las ovaciones. El Fideo, el de los goles importantes, pero también el que debió ir al psicólogo por las lesiones recurrentes, se iba a retirar después del Mundial. Cambió la fecha de vencimiento a esta Copa América porque después de tanto intentar ser campeón, se quedó a tomar cariño. Igual que Messi, había sido duramente resistido. Ángel también es un distinto. Aunque debió insistir para romper la pared, como le dijo con lágrimas a su familia en el césped del Maracaná. Esa noche contra Brasil, cuando ganó, por fin consiguió la unanimidad en Argentina. Desapareció la oposición. Como en todos los casos, podría existir una opinión crítica, pero no olvidar sus partidos relevantes o que la final con Alemania en el 2014 la intentó jugar hasta rompiendo una carta de prohibición del Real Madrid. Con confianza, liberado su talento, no sólo se recordó a favor que había hecho un golazo para ganar los Juegos Olímpicos: se transformó en el crack de las finales. Primero, para despachar a Italia y confirmar la candidatura en Qatar. Después, en el baile histórico a Francia, para aparecer por izquierda por la gran idea de Scaloni para sorprender a Deschamps y hacer un gol como si fuera Burruchaga. Di María está entre esos grandes nombres. Por su incidencia en la tercera estrella, hasta podría pelear por ser titular en la Selección ideal de todos los tiempos. Menotti, que tenía debilidad por él, lo llegó a poner en el podio de los 5 más grandes. Puesto más o menos en el ranking, define la calidad de futbolista que se despide. Con Perú se inspiró un rato y rompió el partido con sus pases. Justo en Estados Unidos es The Last Dance de Di María, un crack hasta el último día.

Al equipo hoy alternativo de la Selección le costó un rato moverle el arco a Gallese. En el primer tiempo, Lo Celso-Paredes-Palacios quedaban lejos de los puntas y el ataque estaba partido. Garnacho se nota que tiene una velocidad más que el resto, entusiasma verlo, pero su nivel fue de mayor a menor. Encaró bien la primera jugada, giró rápido, hasta que se apagó. Di María quedó como extremo derecho. Y Lautaro Martínez debió retroceder para tratar de generar huecos en la línea de 5 de Perú. Aunque es un rival que está lejos del nivel que logró para ir a un Mundial con Gareca, con líderes como Paolo Guerrero y Zambrano que vienen de no rendir en la liga argentina, se llegó con un tiro libre de Paredes y poco más. Hasta que hubo un ajuste en el segundo tiempo aunque Scaloni siguió todo desde un palco por estar sancionado. Fideo retrocedió unos metros, se centralizó más, y desde ahí le dio la asistencia a Lautaro para el primer gol y habilitó a Montiel para el penal que falló Paredes. La jugada del 1-0 otra vez fue fantástica. En el 2-0 a Canadá, la tocaron 8 jugadores de los 11 de la Selección. Ahora, de un lado al otro, participaron 9, con el punto cumbre en el pase gol de Di María y la definición del Toro… En ese instante llegó el juego que había faltado antes. Di María ocupó el rol de Messi. Son diferentes, no hay otro Leo en el mundo, pero es quien asume su liderazgo y es el que tiene más talento. Se convirtió en la figura de este tercer partido. Sólo le peleó el premio Lautaro, en modo Batistuta en el 91 después de hacer los dos goles. Justamente en esa Copa en Chile, Argentina también llegó al juego con Perú clasificado y guardó jugadores. Le ganó 3 a 2, con Diego Latorre como capitán porque Oscar Ruggeri había descansado. Esta vez la cinta la llevó Di María, quien salió faltando 15 minutos y se llevó el merecido aplauso en Miami.

Soccer Football - Copa America 2024 - Group A - Argentina v Peru  - Hard Rock Stadium, Miami, Florida, United States - June 29, 2024 Argentina's Alejandro Garnacho shakes hands with Argentina's Angel Di Maria REUTERS/Agustin Marcarian
Di María celebra uno de los goles de Lautaro Martínez ante Perú (REUTERS/Agustin Marcarian) (Agustin Marcarian/)

No fue una actuación destacada de Argentina, con el argumento lógico de que son futbolistas que no juegan habitualmente juntos. Aun cuando haya ganado sin discusión, al punto que Perú llegó dos veces, con un cabezazo en el palo y un tiro de lejos que resolvió fácil Dibu Martínez, el que no se relaja ni sale nunca. La diferencia estuvo en la jerarquía. Más allá de la falta de rodaje, el partido no sólo sirvió para oxigenar a los titulares, si no para ver los nombres que tiene el equipo. De los cuatro del fondo, Montiel, Otamendi y Tagliafico son, fueron o pueden ser titulares. Pezzella la tiene imposible porque Cuti hoy es el 2 más confiable del mundo. Paredes perdió el puesto en el Mundial pero arrancó la Copa. Lo Celso podría arrancar si Mac Allister no fuera tan inteligente para jugar, o en todo caso Alexis puede ir de 5 y Gio ser más conector de líneas entre volantes y delanteros. Palacios corre de atrás pese a que siempre Scaloni lo quiso poner. Di María es un monstruo. Garnacho pinta para hacer historia después de su aparición vertiginosa en el Manchester United. Y Lautaro ocasionalmente puede arrancar detrás de Julián Alvarez pero es el goleador de la Selección en lo que va de la competencia. En el plantel se sostiene parte de su candidatura. Los Mundiales, o las Copas América, no lo suelen ganar los 11 titulares. Las variantes son clave. Quedó a la vista en Qatar, donde diez minutos antes del debut no eran fija Alexis, Enzo Fernández ni Julián. Ser campeón del mundo es el otro enorme atributo que pone a Argentina por encima de todos, aun cuando todavía no haya tenido el nivel de juego del 2022 o algunos partidos en Eliminatorias. Sería relevante ir de menor a mayor en los mata mata.

La buena noticia es que los otros equipos poderosos van por el otro lado de la llave. En principio, el gran enemigo parece Uruguay. Bolivia es un equipo débil, que ya no gana en la altura y cuando compite en el llano pareciera que están ellos a 3.600 metros sobre el nivel del mar. Pero el equipo de Bielsa le pegó un baile histórico con el estilo que quiere. Darwin Núñez dejó ver esa potencia que lo presenta como un Lucho Suárez de 25 años. Ugarte maneja los tiempos del mediocampo con Fede Valverde, estrella del Madrid. De La Cruz fue el todocampista de River en el 5-0 de la segunda fecha. En ese mismo carril, un poco por debajo aparece Brasil. Pese a su bajón en los últimos tiempos y aunque no le pudo ganar a Costa Rica, también goleó a Paraguay de la mano de Vinicius. Tiene delanteros temibles. Y Colombia, con jugadores talentosos y excelentes resultados con Néstor Lorenzo, ex ayudante de Pekerman desde la época del Mundial 2006 con Argentina. El guiño para la Selección, además, después de varias horas de incertidumbre, es que Messi no tiene una lesión muscular. No podía entrar contra Perú, pero hay señales optimistas para el partido del jueves que viene. La Copa América también es un torneo donde él quiere medirse. Se sabe que es un animal competitivo, que está en su gen. Y en el 1-0 con Chile corrió más pendiente de su aductor que de sus gambetas… Es importante la segunda parte de la renovación, que ahora aparezcan los Garnacho, los Carboni. Mejor aún que caminen y aprendan de la mano de los Messi y Di María. De hecho, es otra noche que deja en claro que Fideo no está para retirarse de la Selección. Aunque ya no hay ninguna chance de convencerlo: casi interrumpe la entrevista del post partido para repetir que esta Copa América será la última función. Habrá que regalarle el reconocimiento final a un crack que se extrañará.

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