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De e-compras en el Perú

El 25% de peruanos lanzaron un emprendimiento a raíz de la pandemia
Foto: Agencia Andina

Hace un año me mudé a Suiza por motivos familiares. Desde entonces he asumido nuevas responsabilidades en el hogar, como son las compras que hago con relativo éxito en línea, que la verdad acá funciona muy bien. Esta nueva experiencia me ha permitido ser más acucioso con las compras personales, como por ejemplo con la ropa, entendiendo diferencias y detalles que no había evaluado antes. Los peruanos, sabemos que nuestro algodón es de una calidad excelente, entre las mejores al mundo, por lo que muchas veces me haría ilusión ver productos peruanos en tiendas suizas, así como están las prendas ecuatorianas.

Recientemente, estuve en el Perú por un corto tiempo, por lo que decidí realizar unas compras de polos con estampados personalizados que forman parte de un proyecto que vengo trabajando.

Mi búsqueda comenzó en TikTok, plataforma muy usada por emprendedores porque es posible presentar productos por sí mismos, como quieren, de manera auténtica y divertida, lo que hace conectar rápidamente con el consumidor —aún más que con su producto— y así fomentan la compra. Como costumbre, y por curiosidad, seleccioné doce emprendimientos y comencé a revisar sus contenidos, información del negocio, comentarios y sus páginas web. Al final, decidí contactar a tres que mejor encajaban con mis gustos, pero que también me generaban confianza. Una no me pudo atender debido a problemas técnicos con su equipo. De las dos que quedaban, opté por una pequeña empresa por su rápida respuesta vía WhatsApp Empresarial, y por su ubicación en La Victoria, área conocida por su industria textil.

La comunicación fue fluida y me proporcionaron toda la información que necesitaba. La calidad de los polos y el servicio de estampado eran exactamente lo que buscaba. Llegó el momento más delicado para mí: el pago. A muchos de nosotros, las personas que pasamos los 40 años, y que no estamos habituados al mundo de las compras en línea, todavía eso nos genera algún temor. Particularmente me identifico con los resultados del informe de IPSOS 2023, donde el 67% de las personas encuestadas percibían un riesgo al fraude al comprar por internet. Sin embargo, después de muchas compras positivas en Suiza, y motivado por el proyecto en el que estoy trabajando, decidí experimentar, principalmente, por la relación calidad-precio. Las opciones para el pago que me daba el negocio eran transferir el monto total por adelantado a su cuenta bancaria o usar una aplicación de pago móvil. A pesar de mis reservas iniciales, decidí seguir adelante con esta última.

A pesar de algunos retrasos en la entrega, finalmente recibí los polos y cada uno tenía el diseño que había solicitado y me sentí extremadamente satisfecho con el trabajo que realizaron. Además, la presentación a través de un empaque e información de cuidado de las prendas, sumado a la entrega de un comprobante de pago, añadieron un nivel de confianza y profesionalidad.

De vuelta en Suiza, mi esposa quedó encantada con los polos. Ambos coincidimos que este pequeño negocio podría considerarse como parte de nuestro proyecto. Sin embargo, mi entusiasmo se vio empañado cuando intenté contactar nuevamente con ellos y no recibí respuesta (aún sigo esperando). ¿Compraría nuevamente? Sí. ¿Podría este negocio ser parte de un proyecto más ambicioso? Por ahora, no.

Recientemente, el Ministerio de la Producción del Perú, a través del programa ProInnóvate, está impulsando el concurso “Digitalización Empresarial” para PYMES. El objetivo es fomentar la adopción de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, Blockchain, gestión de datos – Big Data, pagos electrónicos y documentos digitales. Me pregunto: ¿el pequeño negocio con el que trabajé conoce de esta iniciativa? ¿Y de los programas que ofrece el CITEccal Lima que promueven la innovación y la competitividad en la industria textil y del calzado? ¿Qué oportunidades tendría al conocerlo?

Espero sinceramente que este emprendimiento, y muchos más, puedan participar en estos programas. Sin embargo, para hacerlo, primero deben realizar diagnósticos de sus negocios; es decir, ‘conocerse’. Por ejemplo, una interacción continua postventa con su cliente podría ser un primer paso aprovechando la confianza generada en el proceso de venta.

Esta experiencia me ha demostrado que, aunque el miedo al fraude es una preocupación real, las ventajas y oportunidades que brinda la digitalización pueden superar significativamente esos temores. La calidad de los productos peruanos, combinada con los recursos y apoyos disponibles para mejorar y crecer, son incentivos para consolidarse en el mercado y por qué no considerar, de manera realista, la internacionalización.

Daniel Rejas
Daniel Rejas
admin
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