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El café más antiguo de Salamanca: abierto desde 1905 y especializado en desayunos, tapas y helados artesanales

Café Novelty, en Salamanca
Café Novelty, en Salamanca

Hay muchos bares, cafeterías y restaurantes en el centro de Salamanca, una ciudad llena de vida y de buena gastronomía. Pero pocos pueden presumir de contar con más de 100 años de historia a sus espaldas. Más de un siglo de andadura lleva en su centro histórico el Café Novelty, un enclave con mucha solera que ha visto pasar entre sus paredes la historia más reciente de la ciudad salmantina.

Sobre este histórico café literario, fundado en 1905, se han derramado litros de tinta. Situado en la concurridísima Plaza Mayor, el punto de encuentro por excelencia en la ciudad, este café ha sido, desde sus orígenes, un enclave fundamental de la vida social, política y cultural de la ciudad de Salamanca, siendo testigo de momentos tan históricos como los primeros pasos de Radio Nacional de España o la fundación de la Unión Deportiva de Salamanca.

Desde sus inicios, este café fue punto de encuentro de intelectuales y artistas. La lista de los escritores que lo han frecuentado es muy larga: Carmen Martín Gaite, Víctor García de la Concha, Vargas Llosa, Paco Umbral o Juan Marsé son solo algunas de las firmas que han pasado por sus históricas mesas para escribir, tomar un café o conversar con otras grandes mentes de su tiempo. Uno de sus asiduos más ilustres fue Gonzalo Torrente Ballester, tan habitual que, en el año 2000, tras su muerte, se instaló como homenaje una estatua de bronce en su rincón favorito del salón.

Estatua de Torrente Ballester en el Café Novelty
Estatua de Torrente Ballester en el Café Novelty. (Instagram / @cafenoveltysalamanca)

Desde 1905

Los hermanos Federico y Vicente García Martín fueron los fundadores de esta cafetería, que abrió sus puertas por primera vez en 1905. Inicialmente, ocupaba una superficie cuatro veces mayor que la actual, con espacio para un salón de billares, un restaurante y una glorieta de baile con claraboya de colores donde se reunía la alta sociedad charra para escuchar a la orquesta y bailar al ritmo de la música.

Hasta el estallido de la Guerra Civil, el Novelty disfrutó de una vida de lujo y alta sociedad. Incluso el rey Alfonso XIII cenó de incógnito en uno de sus comedores privados. Sin embargo, con la llegada de los años 30 y el estallido del conflicto armado, España y también el café vivieron una época difícil. La clientela se dividió en dos bandos, aunque, como la mayor parte de la ciudad charra, la gran mayoría se unió al movimiento sublevado de Francisco Franco. Tras instalar su Gobierno en Salamanca, el bando nacional convirtió el Novelty en su centro de publicidad y propaganda, cambiando incluso su nombre a Café Nacional. En 1936, entre las paredes de este establecimiento, Dionisio Ridruejo, Agustín de Foxá y Laín Entralgo fundaron Radio Nacional de España, dejando una anécdota más para la historia del Novelty.

Con el tiempo, el local se redujo en tamaño, cambió de nombre y estuvo cerca del cierre absoluto, hasta que en 1979 se produjo su reapertura, de nuevo con el nombre que aún mantiene. A día de hoy, el Novelty sigue siendo el concurrido café que antes era, con una decoración tipo art decó, un variado cartel de actividades culturales, tertulias y hasta revista propia.

Cafe Novelty, el más antiguo de Salamanca
Cafe Novelty, el más antiguo de Salamanca

La carta del Café Novelty

La oferta gastronómica de este histórico café literario acompaña a su historia y su decoración. En sus mesas, durante la mañana, se sirven cafés, tartas, chocolate con churros, desayunos y aperitivos, que luego se transforman en tapas, platos combinados, raciones para compartir carnes y platos de cuchara durante el mediodía. A diario, el café ofrece un menú del día (15,90 €) formado por primer plato, segundo y postre, así como bebida y pan. Algunos meses del año, solo en temporada, se sirve su Gran Cocido Ibérico Completo, por 15 € por persona.

Otro de los platos fuertes de este centenario café son sus helados, elaborados en su propio obrador, con las mejores materias primas y utilizando únicamente ingredientes de primera calidad. Sin duda, son uno de los helados más famosos de la ciudad charra: tarrinas y cucuruchos de más de 24 sabores que se pueden disfrutar en las mesas del café, en su terraza o dando un paseo por la preciosa Plaza Mayor.

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