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Una joya escondida en El Bierzo: el pueblo con un puente romano, un santuario histórico y una playa fluvial

Molinaseca El Bierzo. (Shutterstock)
Molinaseca El Bierzo. (Shutterstock)

Un puente romano, una playa fluvial y un histórico casco urbano. Si a eso le sumamos un papel preponderante en el Camino de Santiago, tenemos los principales atributos de la carta de presentación de Molinaseca (León). Este pueblo de 872 habitantes (datos del INE de enero de 2023) fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975 y es una de las joyas de la comarca de El Bierzo.

Situado a solo 13 minutos en coche de Ponferrada (alrededor de 8 kilómetros de trayecto), este municipio forma parte de la lista oficial de Los Pueblos Más Bonitos de España y se ha convertido en todo un referente en el ámbito del turismo rural. A continuación presentamos su historia y sus monumentos y actividades indispensables.

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La importancia de los molinos en su historia

Su nombre proviene de “molinos secos” y la localidad ha evolucionado notablemente desde sus orígenes medievales, centrados inicialmente en la molinería y el servicio a los monasterios. Su desarrollo se vio especialmente impulsado en el siglo XII, ligado al Camino de Santiago, factor que catalizó su crecimiento económico y urbanístico a través de la construcción de infraestructuras como iglesias, hospitales y albergues de peregrinos, tal y como señala la web del Ayuntamiento.

Molinaseca ya presentaba una estructura urbana en tiempos romanos, destacando su función como núcleo minero, evidenciado por hallazgos de antiguas minas cerca de Santa Marina. Este pasado minero antecede la fundación de una ermita en el mismo sitio. Con el pasar de los siglos, Molinaseca experimentó una expansión en la agricultura, ganadería, artesanía y la industria local, enfatizando la importancia de los molinos, hornos y fraguas, y atrayendo a pobladores de diversas regiones, incluyendo territorios más allá de los Pirineos.

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El puente romano y el santuario Nuestra Señora de las Angustias

Sin duda alguna, los monumentos más importantes de Molinaseca son su puente romano sobre el río Meruelo y el santuario de Nuestra Señora de las Angustias. El primero cuenta con siete bóvedas de luces, estando tres de ellas semienterradas. Su estima que su construcción inicial tuvo lugar en la época romana y siempre ha sido un lugar de paso clave para los peregrinos del Camino de Santiago. Por ello se conoce a la infraestructura como “el puente de los peregrinos”.

Otros lugares imperdibles son la iglesia de San Nicolás de Bari (siglo XVII) que domina el municipio, la calle real con sus casas solariegas y antiguas (destacan la Casona de Don Pelegrín o Palacio de los Balboa y el Palacio de Cangas de Pambley), el Buda de Molinaseca (una escultura en un nogal), el crucero del Santo Cristo y los puentes de Malpaso. Estos se ubican en la ruta que une Molinaseca con Riego de Ambrós y se construyeron en época romana. Hoy en día, su arquitectura se mezcla con la naturaleza de la zona, dando lugar a una estampa increíble.

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La playa o piscina fluvial de Molinaseca

La playa o piscina fluvial de Molinaseca destaca como una alternativa natural para los amantes del baño que deseen evadir el cloro y la sal, típicos de las piscinas convencionales. Situada en el río Meruelo, que fluye desde las montañas leonesas, esta piscina ofrece una experiencia de natación única, enmarcada en un escenario sereno y transparente. Además de su atractivo natural, cuenta con facilidades comparables a las de cualquier instalación recreativa, como escaleras de acceso, áreas de sombra y pavimentos antideslizantes para una experiencia segura y confortable después del baño.

La ubicación de la piscina no podría ser más idónea, hallándose cerca de un puente romano de siete arcos, alineado con el Camino de Santiago y el Camino Francés, y bajo la supervisión de la iglesia de San Nicolás de Bari. Esta confluencia de rutas históricas y la proximidad a espacios de culto le otorgan un significado adicional. Además de la experiencia única de baño en aguas frescas y cristalinas, los visitantes pueden disfrutar de la gastronomía local, particularmente de los embutidos típicos de la región, en bares y terrazas situadas en las inmediaciones.

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