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Una niña intentó refugiarse en el baño mientras una banda narco atacaba su casa en Ecuador pero murió de un balazo en el cuello

Los asesinatos de los niños y niñas han incrementado en Ecuador debido a la ola de violencia que enfrenta el país. (AP Foto/Rodrigo Abd)
Los asesinatos de los niños y niñas han incrementado en Ecuador debido a la ola de violencia que enfrenta el país. (AP Foto/Rodrigo Abd) (Rodrigo Abd/)

Las niñas y niños ecuatorianos continúan siendo víctimas de la violencia que enfrenta el Ecuador. Un nuevo caso ha conmocionado a la población pues Íngrid, una niña de 10 años, fue hallada sin vida en el baño de su casa tras ser alcanzada por balas durante un ataque armado en Guayaquil provocado por la pugna entre bandas narcoterroristas.

El suceso violento ocurrió la madrugada del lunes 10 de junio en las calles 41 y la H, en el suburbio de la ciudad. Según las autoridades, las bandas Los Águilas y Los Lobos se disputan el control de esa zona. De acuerdo con El Universo, los atacantes, que llegaron en una camioneta negra y cuatro motocicletas, abrieron fuego contra un grupo de personas, entre ellas la madre de Íngrid, quien vendía comida en el lugar. La niña intentó refugiarse en el baño de su casa, pero fue alcanzada por las balas. A Íngrid la mató un disparo en el cuello.

Además de la menor, las otras víctimas mortales fueron Óscar Pérez Paredes y Adrián Del Pezo Suárez, ambos de 33 años y con antecedentes penales. Según Primicias, el ataque se produjo alrededor de la 01:00 y los sicarios continuaron disparando incluso después de dar una vuelta a la manzana. En el lugar del crimen, la Policía levantó múltiples casquillos de fusil y pistola. En respuesta al ataque, la Policía Nacional realizó varios operativos que resultaron en la detención de cuatro hombres: Édgar V., de 38 años; Joel J., de 23; José V., de 26; y Alberto C., de 27 años. Además, en los operativos se logró capturar a Francisco Ignacio M. R., de 21 años, alias “Tortuga”, quien habría sido el objetivo principal del atentado. Se decomisaron armas de fuego, municiones y otros indicios relacionados con el ataque.

El altar a la Santa Muerte que la Policía encontró en la casa de los sospechosos del sicariato donde también murió una nena de 10 años. (Captura de Pantalla/Policía Ecuador)
El altar a la Santa Muerte que la Policía encontró en la casa de los sospechosos del sicariato donde también murió una nena de 10 años. (Captura de Pantalla/Policía Ecuador)

La Policía de Ecuador publicó sobre la captura de los sospechosos del sicariato en su cuenta de X. En un video que acompañaba la publicación se observan las evidencias incautadas como vehículos, un arma de fuego, cartuchos, seis celulares y más dispositivos electrónicos, pero además se muestra un altar a la Santa Muerte, una figura de santería venerada por su supuesto poder de protección y justicia. La veneración a esta figura ha sido adoptada por los grupos narcodelictivos, especialmente en México. Estos grupos criminales buscan en la Santa Muerte protección contra las autoridades y enemigos, justificación espiritual para sus actos, y una forma de consolidar su poder a través de rituales específicos.

En declaraciones para medios locales, el jefe policial del distrito, Santiago Viteri, destacó que momentos antes del incidente, la Policía había advertido a los vecinos que se retiraran a sus viviendas debido a la peligrosidad de la zona. A pesar de estas advertencias, la tragedia no pudo ser evitada.

La Policía realizó una serie de operativos para capturar a los sospechosos. (Captura de Pantalla/Policía Ecuador)
La Policía realizó una serie de operativos para capturar a los sospechosos. (Captura de Pantalla/Policía Ecuador)

Horas antes del asesinato de Ingrid hubo otro enfrentamiento armado en el sector de La Floresta 2, también en Guayaquil, que dejó un muerto. También, durante el fin de semana, un joven de 17 años fue asesinado por sicarios en la cooperativa Janeth Toral.

Los últimos datos publicados por Unicef en Ecuador, en mayo de este año, indican que los homicidios contra niños, niñas y adolescentes aumentaron en un 700 %, desde 2019 a 2023. Tan solo el año pasado se registraron 770 asesinatos cuyas víctimas eran menores de edad: 248 tenían entre 0 y 4 años, otros 468 eran adolescentes entre 15 y 19 años, los 54 restantes estaban tenían entre 5 y 14 años. Además, una encuesta de de U-Report Ecuador, citada por Unicef, mostró que 1.012 de 22.674 adolescentes encuestados (4,47%) afirmaron conocer personas cercanas reclutadas por grupos delincuenciales.

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